3. Las dimensiones del Universo superan nuestra imaginación
Las dimensiones del Universo
En la vida ordinaria, tenemos una idea bastante aproximada de los tamaños y las distancias de las cosas que nos rodean. Podemos evaluar con cierta aproximación un metro o un kilómetro. Podemos recorrer a pie, en unas horas, la ciudad en la que habitamos. Es menos precisa, en cambio, la evaluación del tamaño de nuestro país cuando lo recorremos en automóvil, ferrocarril o avión. Imaginamos, más o menos, cómo es la Tierra, con sus doce mil ochocientos kilómetros de diámetro y sus cuarenta mil de circunferencia, Los navegantes del siglo XVI realizaron la hazaña de dar la vuelta al mundo en tres años. Un avión podría hacer lo mismo hoy, si no tuviera necesidad de repostar, en menos de dos días.
Las escalas terrestres, a veces ya difícilmente evaluables para nuestra limitada imaginación, se vuelven irrisoriamente pequeñas cuando las comparamos con las ¡celestes. La Luna está a 384000 kilómetros de distancia de la Tierra; el Sol a 149, 6 millones de kilómetros. Un automóvil, si pudiera corres por el espacio como sobre una carretera, a 100 km/h, tardaría 160 días en llegar a la Luna y un avión a 1000 km/h, emplearía 16 días. Ese mismo avión sin repostar tardaría en llegar al Sol casi dos años.
Para humanizar estas distancias, tenemos que reducir drásticamente las escalas. Supongamos que el Sol, en vez de medir casi 1,4 millones de kilómetros de diámetro, es sólo una esfera de un metro. En ese caso, Mercurio sería un perdigón de escopeta, colocado a 42 metros de distancia; Venus, una pequeña cereza, a 78 metros del Sol; La Tierra otra cereza apenas un poco mayor que Venus, a 108 metros; Marte tendría el tamaño de un guisante y quedaría a 163 metros; el cinturón de asteroides estaría formado por granitos de arena y polvo, flotando a 300 o 400 metros de distancia; Júpiter sería una naranja grande a 555 metros; Saturno un melocotón a 1000 metros; Urano una ciruela mediana a 1980 metros; Neptuno una ciruela verde a 3230 metros y Plutón, un hueso de aceituna a más de 4000 metros. Esta es una escala válida y aproximada para nuestro Sistema Solar.
Los tamaños son desde luego grandes, pero las distancias entre ellos son enormes. Todos cometemos un error, ayudados a veces por las imágenes de los libros o las películas que muestran cómo se ve un planeta desde otro. El error consiste, por poner un ejemplo, en asegurar que una bombilla se ve en una noche oscura a 2 km de distancia. ¿Quién cree de verdad que a esa distancia se vería la bombilla?. Nadie. En realidad no vemos la bombilla, vemos su luz.
Salgamos ahora de nuestro Sistema Solar. La estrella más cercana a nosotros se llama Alfa Centauro y está a más de 38 billones de kilómetros. Es imposible imaginar esta cifra para nosotros, pero hagamos un esfuerzo. Vamos a reducir aún más las dimensiones del Sistema Solar para intentar una aproximación.
Si imaginamos que el Sol es la pupila de nuestro ojo izquierdo y la Tierra una mota microscópica que se nos hubiese metido en el ojo derecho, Alfa Centauri sería un perdigón situado a una distancia de ¡¡¡ 83 kilómetros !!!. La comparación puede resultar llamativa pero, ¿qué son 38 billones?. Si el primer hombre, desde su aparición en la Tierra, hubiese empezado pacientemente a contar desde 1 y sus descendientes hubiesen seguido la cuenta al morir, nosotros todavía no habríamos llegado a ese número.
Por eso las distancias que empleamos para medir no nos resultan válidas. Resulta pequeño hasta el billón de kilómetros, porque Alfa Centauro es sólo nuestra vecina en el Universo. Hay que recurrir al año-luz.
Un año-luz es la distancia que un rayo de luz recorrería en un año; es decir, 9,46 billones de kilómetros. Alfa Centauro está a 4,3 años-luz; la estrella llamada Sirio está a 9 años-luz; la estrella Polar a 300 años-luz, la estrella Epsilon de la constelación de Bootes está a 3400 años-luz; la galaxia más próxima a nosotros está a 2,2 billones de años-luz y otras se encuentran a 100, 1000, 5000, 10000, ... millones de años-luz. Entonces ¿dónde se encuentra la estrella que está donde acaba el Universo?. Bueno aquí el problema está en que no sabemos donde está el final del Universo; o mejor todavía, no sabemos si el Universo tiene un fin, aunque si sabemos que tuvo un principio.
Tomado de Aula Abierta Salvat (Colección Temas Clave)







